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miércoles, 30 de diciembre de 2009

"Happy Together (Felices juntos)" (1997)



1997: Cannes: Mejor director / Drama. Romance. Homosexualidad / SINOPSIS: Lai Yiu-Kai y Ho Po-Wing viven una apasionada relación. Viajan desde Hong Kong a Argentina, pero la llegada al nuevo país parece transformar las cosas y Ho, de repente, abandona a Lai. Éste comienza a trabajar en una bolera, con el único afán de reunir el dinero suficiente para volver a su país. Un día Ho reaparece, pero las cosas ya no son iguales...





Basada en el relato "The Buenos Aires Affair", de Manuel Puig, fue escrita, dirigida y coproducida por Wong Kar-Wai. Se rodó, con un presupuesto modesto y sin permisos oficiales, en el barrio La Boca, de Buenos Aires, y en Taiwan, entre setiembre y diciembre de 1996. Obtuvo el premio al mejor director en Cannes.

La acción tiene lugar en Hong-Kong, Buenos Aires, Iguazú y Taiwan, entre el 12-V-1995 y el 20-II-1997. Narra la historia de amor, desencuentros, infidelidades, celos, rupturas y reencuentros de dos jóvenes hongkoneses, Ho Po-wing (Leslie Cheung) y Lai Yu-fai (Tony Leung), que abandonan Hong-Kong en busca de mejores oportunidades.

La historia se presenta como referencia del amor de pareja en general. Las diferencias, discusiones, arrebatos y desamores, que inundan la vida de convivencia, pretenden mostrar una experiencia amorosa amarga, de sentimientos intensos y grandes fustraciones, de valor universal. Es, también, una historia de soledades y desarraigo y, a la vez, una historia de amor gay, que se muestra con naturalidad. El amor humano puede ser fuente de felicidad por un espacio de tiempo limitado y reducido o prolongado. El amor no garantiza la felicidad para siempre. No hay felicidad sin amor, comprensión, tolerancia y habilidades de convivencia. La estética del filme, de aire expresionista, ofrece imágenes distorsionadas, espacios irreales, escenarios opresivos y rincones malolientes, en los que se mueven dos personajes infelices.

La música combina percusiones graves con melodías malancólicas. La añadida incluye la festiva "Happy Together", "Cucurrucucú paloma", "Tango apasionado" (Piazzola), "Milonga for Three" y otras. Se oyen guitarras, saxo alto, órgano, contrabajo, piano, clarinete, bandoneón, violín y otros. La fotografía hace uso de sobreexposiciones, contraluces deslumbrantes, planos picados, travellings espectaculares, cambios de velocidad de reproducción y otros artificios, que confieren a la narración una gran belleza visual. Destacan las escenas de las cataratas de Iguazú, símbolo de la vida y del ideal de serenidad que buscan los protagonistas. La imagen resalta la decoración kitsch y el ambiente deprimente de la obra. El guión constuye unos diálogos fluídos y rápidos, que dan vida a una narración de miseria y desesperanza. Describe con precisión los perfiles diferenciados de los dos protagonistas: Lai You-fai es el amante que espera, soporta desaires, sufre y busca el amor duradero, mientras Ho Po-wing es agresivo, discutidor, infiel y busca refugio en amores ocasionales y en la prostitución. La interpretación de los dos protagonistas es excelente y rica en matices. La dirección con una magnífica puesta en escena realiza una obra no convencional y valiente.

Es la primera gran historia de amor del autor. Equilibrada, de música sugestiva y de fotografía expresionista de gran belleza, cuenta un relato dramático y desagarrador, profundamente humano y, por ello, sobrecogedor y de gran interés.


Obra maestra

sábado, 29 de agosto de 2009

Ángeles caídos (Fallen angels) 1995



Drama / SINOPSIS: Leon Lai es un asesino a sueldo cansado de su trabajo que se plantea dejarlo. Michelle Reis es una prostituta que, además de buscarles los encargos, le hace el trabajo sucio a Leon. Pero ella vive apasionadamente enamorado de él, aunque nunca se hayan conocido en persona. Lai conocerá a una mujer, Karen Mok, con la que comenzará una relación. Ésta, con el tiempo, coincidirá con Reis y les preparará una cita en la que Lai le confesará sus deseos de retirarse. Reis, sintiéndose rechazada, le preparará un ultimo trabajo. Intercalándose con esta historia nos encontramos con un joven mudo, Takeshi Kaneshiro, que viviendo con su padre tiene una difícil existencia debida a su deficiencia física. Sus días transcurren entre los dispares trabajos nocturnos y servir de consuelo a una joven engañada por su novio...



Fallen Angels es una obra visualmente perfecta, que juega con ese Hong Kong reconvertido en luces de neón, sombras en la noche, cielos humeantes, estallidos de violencia desatada y música con la entramos en ese mundo oscuro de ángeles caídos.Donde los personajes que deambulan por sus calles, se pueden tropezar, ser amigos, puede que incluso confidentes, pero seguramente nunca llegarán a conocerse.La voz en off se adueña de los personajes y expresa todo lo que sienten por dentro.Wong Kar Wai es un maestro del cine moderno, que cuenta historias de gran belleza y en ocasiones, con un fuerte impacto emocional. También ayuda, que el director de fotografía sea Christopher Doyle.Me gusta la frase que se usa en la sinopsis del dvd para definir al Wong Kar Wai de mediados de los noventa. "Aun no quería susurrar, solo golpear, ser joven."Puede que esa sea una de las razones de que me guste tanto esta etapa de su cine. Todo expuesto con gran clase y estilo.Entre los actores podría destacar a todos. Leon Lai, cigarro en mano, queriendo cambiar su vida y esté bien o esté mal, tomar una decisión por si mismo.La belleza de femme fatale materializada en Michelle Reis.Takeshi Kaneshiro, que tanto aquí como en Chungking Express, deja dos personajes memorables.Pero mi pequeña debilidad personal en esta película, es Karen Mok. Con esas frases que suelta, con esa inocencia casi infantil, de la que uno fácilmente, podría enamorarse."Tal vez mañana te guste más."Noches maravillosas, cálidas y frías al mismo tiempo.Noches donde poder saborear cada instante de la compañía de otro ser humano o de la soledad.Noches de ángeles caídos.



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5 estrellas

viernes, 24 de abril de 2009

2046 (2004)



Drama romántico / SINOPSIS: Él era escritor. Creía escribir sobre el futuro, pero en realidad era el pasado. En su novela, un misterioso tren salía de cuando en cuando con dirección al año 2046. Todos los que subían a él lo hacían con el mismo propósito: recobrar los recuerdos perdidos. Se decía que en 2046 nada cambiaba. Nadie sabía a ciencia cierta si eso era verdad, porque ninguno de los que viajaron regresó jamás. Con una excepción. Él estuvo allí. Se marchó voluntariamente. Quería cambiar.

"Genial poema (...) Wong Kar-wai insiste, y va más allá de donde nunca llegó, en su universo cerrado, interior, de refinada belleza y arrolladora elocuencia lírica (...) obra de talla excepcional, un prodigio de composición musical de la imagen." (Ángel Fdez. Santos: Diario El País)

"Obra maestra (...) Esplendorosa película (...) En una época en la que el cine parecía haber perdido la noción misma del romance, 2046 es una película desesperadamente romántica, es la 'Casablanca' del siglo XXI." (Antonio Weinrichter: Diario ABC)

"Reinventar la sensualidad. (...) Las imágenes tienen una temperatura poética originalísima, nunca vista antes, a la vez que deudora de un sinfín de referencias reconocibles. (...) Lo mejor: esa cadencia, sugerente y sensual, que sólo se encuentra en las películas de Won Kar-Wai. Lo peor: tal vez, el prólogo y el epílogo gratuitamente futuristas" (Alberto Bermejo: Diario El Mundo)

Impresionante (...) Hermosa, descarnada nostalgia." (M. Torreiro: Diario El País)

"Wong Kar-Wai y su película dejan hipnotizado y perplejo al Festival de Cannes" (E. Rodríguez Marchante: Diario ABC)

"Una deslumbrante hazaña visual" (Lluis Bonet: Diario La Vanguardia)



Hay recuerdos que jamás se pueden olvidar. Recuerdos que, con punzantes agujas, graban un tatuaje indeleble en los estratos más profundos de la memoria. Que dirigen nuestros pasos inciertos. Cuando poseemos esos recuerdos de los que tratamos de huir, nos engañamos con la ilusión de que avanzamos hacia el futuro, cuando en realidad nunca dejamos de avanzar hacia el pasado. De regresar a aquello que podía haber sido y nunca fue.

Nada marca tanto en esta vida como ese Gran Amor perdido. Nada tatúa en el alma un dibujo más bello ni más triste. Y ese dibujo persigue siempre, sin tregua, mostrándose a nuestro corazón como el Único y Absoluto. Insustituible.Cuando el Gran Amor se te ha escurrido de las manos y no te queda de él más que esa sublime filigrana incrustada en el corazón, grabada dolorosamente a punzadas con tu propia sangre en un diseño irrepetible, sabes que, hagas lo que hagas el resto de tu vida, el dibujo no se borrará ni podrás cambiarlo por otro. Ni podrás recuperar lo perdido. Jamás.

El protagonista de este delicioso drama sensual de melancolía y de pérdida lleva el más hermoso tatuaje en el corazón, que es todo lo que le queda de su Gran Amor. El viaje hacia el resto de su vida es semejante al del tren de su novela titulada "2046". Un viaje perpetuo hacia el lugar donde nada cambia, donde los recuerdos permanecen intactos. Es caminar por el vacío con resignación, sin expectativas, con serena elegancia, permitiendo pasar una jornada tras otra sabiendo que no hay nada que esperar, que el dibujo nunca se borrará y que ningún otro vendrá a reemplazarlo, ni siquiera a desplazarlo ni un milímetro. El corazón permanecerá intocable, mientras el cuerpo se consume en la vana ilusión de otros cuerpos, otros abrazos que mitiguen el dolor del vacío. Compañía para matar esa soledad que ahoga. Corazones rotos, esperanzas vanas. Porque él no puede amar a otra que no sea Ella.

Él no engaña a nadie. Es un alma en pena, solitaria hasta el dolor, que viaja en un tren sin retorno que constantemente vuelve hacia atrás, hacia el punto de partida. Otras mujeres, todas bellas, ensalzadas por la majestuosa lírica de la imagen que cobra entidad. Todas ellas hermosas en medio de unos ambientes cerrados, oscuros. Siempre la penumbra, siempre las idas y venidas por pasillos estrechos, habitaciones pequeñas, calles vulgares iluminadas pobremente. Metáfora de una existencia gris pero de apariencia exuberante, condenada al desamor.

Y la música. La casta diva. Nat King Cole. Melancolía suprema y eterna, nostalgia incurable.

Impecable poesía repleta de una sensualidad desbordante, de puros sentimientos contenidos, de desencuentro, desengaño, heridas infligidas que no se cierran... Un viaje a ninguna parte. Al mismo sitio. Al punto de partida. Sin llegar nunca. Regresar a la nada.

Obra maestra