Sinopsis: Gu Gyeong-nam es invitado como jurado en un festival de cine, pero al encontrarse con el programador Gong Hyeon-hui y otras personas del sector cinematográfico, pierde el tiempo y se distrae disfrutando de las bebidas alcohólicas. Mientras asiste a las funciones de los espectáculos, se encuentra con Bu Sang-yong, un viejo amigo, y se dirigen hacia su casa. Allí hace aparición Yu-shin, la mujer de Sang-yong...
Hong Sang-soo vuelve a la comedia, un género con el cual en este film se lo muestra muy cómodo y con todas las técnicas a flor de piel. Aunque obviamente como es de esperar en la rica filmografía del director sur coreano siempre el drama estará presente de una u otra manera.
Film de solo 100.000 dólares de presupuesto, lo que sigue afirmando que con poco dinero se puede hacer grandes cosas (medida tomada ya por varios compatriotas como Kim Ki-duc, entre otros) nos cuenta la historia de un cineasta, el cual tiene que presentarse como jurado en un festival.
Pareciese ser que este relato no escondiese nada, pero el habitué del cine de este director o el que lo descubre por primera vez, conoce y sabe apreciar que el alma de los films de este realizador no tiene como objeto contar algo excéntrico o especial, sino que su esencia se halla en el trasfondo existente en las relaciones humanas. La cotidianidad pierde su valor de algo simple e inmóvil para sacar a flote las aventuras inagotables surgidas de la interrelación entre personas y específicamente las que tienen origen en el protagonista.
Y lo más bello de esto, es que el lenguaje es universal, la comedia no tiene nacionalidad.
Exhibir las disparatadas situaciones que se dan en una reunión entre viejos compañeros y alumnos, -y que como es habitual en el cine coreano figura como el alma de la fiesta, el “soju” (bebida alcohólica coreana)- es algo ya que nos hace apreciar lo cotidiano.
El reencuentro amoroso también desfila en este relato, mostrando dejos de lo que se podría clasificar como comedia con elementos más románticos que dramáticos.
Su composición final envuelve todo esto, sin dejar nada al costado, cada momento desempeña su papel. Puro dinamismo disperso dentro de un mismo margen.
Comedia humana, acogedora y a su vez disparatada nos propone un espectáculo continuo que surge de la necesidad del ser humano de relacionarse con los demás para sentirse cada vez más vivo.
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Comedia. Drama. Romance. Sungjoon, director de cine, se dirige a Seúl para visitar a un viejo amigo que vive en el área de Buckhon. Como su viejo camarada no responde a sus llamadas, Sungjoon se dedica a deambular por la ciudad, lo que le permite reencontrarse con su ex-novia y un actor que abandonó la interpretación para dedicarse a sus negocios en Vietnam, así como intercambiar opiniones con algunos aspirantes a estrellas del séptimo arte, la propietaria de un local con cierto parecido a su antigua pareja y una encantadora profesora de cine. Siempre, en el contexto del bar Novel y, como no, con mucho vino de arroz en la mesa.
La verdad es que no hay duda de que es interesante la propuesta. La fotografía y el montaje me han parecido sublimes, y las interpretaciones muy buenas (con dos mujeres bellísimas).
Me quedo con este monólogo en el ecuador de la película, creo que ofrece la clave interpretativa: "No hay razón. Los hechos azarosos de nuestras vidas ocurren sin razón, seleccionamos algunos y armamos un esquema de pensamiento uniendo todos esos puntos que llamamos "razones". Por ejemplo, digamos que tiro este copa por accidente. ¿Por qué tenía yo el brazo justamente aquí?, ¿por qué lo moví para este lado? Hay incontables coincidencias operando detrás de esta acción, pero nosotros sólo pensamos en el resultado. Hacemos una razón de mi torpeza. Yo sería la razón, pero en realidad no es así".
Exactamente esta es la labor del director de cine, o de cualquier artista que se precie: la construcción de un discurso que genera sus propias dinámicas y lógicas, es decir, su propia realidad De hecho esto es lo que sufre el protagonista en un ejercicio de metacine que, además, se pone aún más de manifiesto en el final de las fotografías, donde el protagonista sufre la disciplina que impone a sus propios actores en sus películas, poniendo de manifiesto lo artificial del discurso cinematográfico. Pero precisamente ahí está el milagro del cine, en su capacidad para producir realidad mediante la imagen y el discurso -aunque la sucesión de una serie de imágenes ya es de por sí discurso-, que puede ser enfocado de acuerdo con los caprichos del director. Es una película que abraza con fuerza el giro lingüístico y explota sus posibilidades, que muestra como la vida no responde a una realidad, sino a realidades, tanto potenciales como fácticas, individuales como colectivas...
Estados Unidos, años 80. La Guerra Fría está en su apogeo, y los superhéroes, que antes habían sido admirados, ahora son perseguidos por la ley. Un día aparece muerto uno de ellos, "El Comediante", que trabajaba para la CIA. Su amigo Rorschach, el único héroe enmascarado en activo, emprenderá la investigación de su muerte, tras la que se oculta algo muy importante. Esperadísima adaptación del cómic de Alan Moore y Dave Gibbons (1986).
Antes de todo, hay que tener en cuenta que adaptar un comic al cine es complicado. En este caso en concreto, dada la magnitud de la obra de Moore y Gibbons, seria una insensatez (y una imposibilidad) volcar el 100% del contenido a un guión cinematográfico, ya que son medios distintos y lo que funciona a las mil maravillas en uno puede convertirse en un sonoro fracaso en el otro.
Partiendo de esta base, esta adaptación no puede alcanzar el mismo nivel de complejidad y profundidad que el original, algunas partes deben ser modificadas y otras eliminadas para que el total funcione, la cuestión es por donde "cortar". No obstante, la esencia del comic si que se mantiene, y eso no es poco tratandose de "Watchmen". El determinismo de Dr.Manhattan, el utilitarismo absoluto de Ozymandias, el maniqueísmo expreso de Rorschach, el cinismo del Comediante, el fetichismo del Búho Nocturno... todo está presente.
He leído la obra de Moore y Gibbons varias veces y voy a detallar aspectos que me han llamado la atención, sin desvelar secretos de la trama. Entre los puntos positivos, yo destacaría:
-NO es una película de acción. Me explico: viendo el trailer, podría dar la impresión de que se trataba de una película palomitera más, sin aportar nada más. Nada más lejos de eso, la filosofía y el ambiente del relato se mantienen (simplificado, eso sí) y eso gustará a los puristas del cómic y sorprenderá a los no versados en el tema.
-La estética de la película es genial, pues para bien, hay multitud de escenas que son las del cómic en movimiento, con multitud de guiños que los aficionados de la novela gráfica agradecerán.
-Rorschach y el Comediante. Su caracterización para la película es prácticamente calcada y junto con el Dr.Manhattan, los que más impactan del elenco principal.
-El Búho Nocturno II está bien en líneas generales, aunque pierda parte de su patetismo original. Así mismo, Espectro de Seda y Ozimandias quedan en una versión más light, la primera por que pierde parte de su carga dramática y el segundo parece más autoparódico que otra cosa.
-Los créditos iniciales, aportación nueva de Zack Snyder, que a ritmo de "The times they are a changing" de Bob Dylan son sublimes. La música, basada en conocidas canciones de los '60 y '70 y la creación de Philip Glass para "Koyaanisqatsi", cumple y en algunas ocasiones es perfecta.
-Hay multitud de guiños cinematográficos, entre ellos los más claros son "Apocalypse Now" y "Teléfono Rojo: volamos hacia Moscú". Además, la aparición de Nixon y Kissinger en el Norad resulta esencial para lograr la sensación de estar al borde del holocausto nuclear.
-La violencia explícita en general, especialmente de Rorschach y el Comediante, pese a que su componente ultraderechista haya sido reducido, esencial para comprender la naturaleza de estos peculiares personajes y la ucronía de la Historia en la que se encuentran.
Entre los aspectos negativos, yo destacaría:
-Las peleas espectaculares y exageradas. Los "superhéroes" se supone que en esta obra son personajes patéticos, paranoicos, viejos y fuera de forma. En este sentido, que Espectro de Seda y Búho Nocturno den semejantes palizas a sus contrincantes chirría bastante. A pesar de todo, estos momentos no rompen con el ritmo narrativo, otro de los aspectos que me temía de Zack Snyder.
-Los cambios en el final. Temía que fueran a quedar bastante peor, pero tengo que decir que el nuevo final no se diferencia demasiado y ha quedado más simple y accesible al público en general, desprendiéndose de parte de la crudeza y las dudas morales del cómic.
-Las prisas por terminar, la segunda mitad del largometraje es narrada con precipitación, sin conseguir la fuerza de la cuenta atrás del cómic y dejándose varias tramas y personajes por el camino. No obstante, la edición extendida del DVD contendrá 45 minutos más de metraje, donde confío que se narrarán con más pausa los hechos.
Por tanto, en general, no sólo no me ha decepcionado, si no que creo que es la mejor adaptación "made in Hollywood" que se podía haber hecho, obviamente inferior a la maravilla que es el cómic, que recomiendo encarecidamente.
- El Comediante, en la “realidad”, muere sin defenderse, lo que pone de relieve el hundimiento moral del personaje al descubrir el plan de Adrian, y en la película nos hacen tragarnos diez minutos de kung-fu a cámara super lenta. ¡Maldita sea, se han cargado el espíritu de la novela gráfica!
- El doblaje del Dr. Manhattan es horrible; ¡es un científico radiactivo con poderes semidivinos, no un estilista gay a punto de romper a llorar!
- No se explica bien el concepto de Presente Absoluto en el que vive el Dr. Manhattan, para quien todo ocurre constantemente, sin importar si es pasado, presente o futuro.
- Se ha perdido el mejor dialogo entre el Comediante y el Doctor Manhattan: “Todo es una broma” “¿Una broma? ¿Los hombres, niños y mujeres muertos te parecen una broma?” “Eh, yo no dije que fuese buena”.
-
-Sobran veinte minutos de cámara súper lenta.
- Sobra violencia en muchas escenas.
- No explican por qué encierran a Polilla en el manicomio.
- No explican nada de Justicia Enmascarada, aunque al menos han tenido la decencia de ponerle acento ruso.
- El pasado de Adrian no está explorado, y así es imposible entender hasta donde llega su megalomanía.
Y lo peor de todo: ¡el plan de Adrian es distinto en la película!¡¡Es… mejor!!¡¡Todo tiene más sentido contado de esa forma, incluso el hecho de que el Dr. Manhattan tenga que exiliarse de la tierra!!.
En Nueva York, después de trabajar toda la semana en una tienda de pinturas de Brooklyn, Tony Manero (John Travolta) se prepara esmeradamente para disfrutar de la noche del sábado: se empapa en colonia Brut, se pone una camisa de flores ajustada, pantalones de tela de gabardina y zapatos de plataforma. En la discoteca de moda, Tony deslumbrará a todos con lo que mejor sabe hacer: bailar.
Todos en algún momento de nuestra vida hemos andado por la calle como Tony. Hemos pensado en nuestro futuro, cómo evolucionar, cómo crecer, cómo "nos vamos a comer el mundo". El problema de Tony, es que para conseguir lo que anhela tendrá que aprender una durísima lección.
Esta película muestra las ganas de vivir, las ganas de sacar lo bueno que llevamos dentro, de ser respetuosos y valorar las cosas que nos hacen especiales. Esta película viene a decirnos que todos tenemos algo bueno que nos hace diferentes.
Yo personalmente recomiendo esta película porque es un grito de alegria y de optimismo, aunque más tarde, la cruda realidad y el drama hacen escena en nuestro film. Además considero que es una pelícua donde los personajes estan muy definidos y sin capacidad de evolucionar, el drama del protagonista será romper esta ley que se cumple en la cinta, para llegar a ser "alguien en la vida".
Emocionante hasta el final, Tony nos demuestra que el ser humano es capaz de lo mejor y de lo peor. El drama interno de la película es interesante y clave en el desenlace.
Sinopsis: Varios pasajeros, entre los que se encuentra un joven diplomático inglés, sobreviven a un accidente aéreo en el Himalaya. Cuando creen que la muerte es inevitable, son rescatados por los habitantes de Shangri-La, una idílica y utópica comunidad que vive oculta en el Tíbet. Mientras la II Guerra Mundial amenaza al mundo, ellos descubrirán un lugar donde la gente vive feliz y sin envejecer.
A veces, cuando carecemos de la voluntad para iniciar la búsqueda de aquello que tanto soñamos, el destino se las ingenia para llevarnos a rastras hacia el encuentro con nuestros ideales. Y esto sucede, cuando en el interior de nuestro ser, se manifiesta una fuerte ebullición que nos impulsa incesantemente contra toda atadura que pueda retenernos.
Lo que deseamos es más poderoso que lo que hacemos, lo que sentimos es más diciente que lo que expresamos con palabras, y lo que se realiza es lo que se manifiesta en lo profundo de nuestras entrañas. El universo es complaciente, se reacomoda siempre para ajustarse a nuestros pensamientos.
Robert Conway, es un hombre de mundo, aspira a ser ministro del interior de Inglaterra, ha escrito varios libros y parece tenerlo todo, al menos en lo que a lo terrenal se refiere. Pero, lo que escribe va en contravía con lo que vive, y ha llegado a sentir que “hay momentos en la vida de cada hombre en los que se vislumbra lo eterno”.
Así, cuando en 1935 dirige la evacuación de unos compatriotas suyos de la ciudad de Baskul, China, que se encuentra en estado de guerra, el avión en el que él viaja con los últimos cuatro pasajeros, cambia de repente su dirección y el grupo termina en las heladas montañas del asombroso Tíbet. Rescatados, casi de inmediato, por unos extraños pero amistosos guías, ellos se sorprenden cuando son llevados a un lugar magnífico conocido como Shangri-La. Y allí comenzará la renovación y el reencuentro con la realidad que todos soñamos. Shangri-La posee la fuente de la eterna juventud, porque allí el tiempo se detiene, no por lo que se come ni por lo que se bebe, sino solamente porque se alcanza la armonía y se ausentan los conflictos.
El nombre tuvo su origen en la novela “Horizontes Perdidos” que escribiera el inglés James Hilton en 1933, y luego trascendió para identificar algunos lugares, diferentes organizaciones espirituales y grupos artísticos de varias partes del mundo. Y el sitio descrito por Hilton, se inspira en Sambhala, la mítica ciudad del Tíbet que se considera escondida en las montañas del Himalaya, y la cual muchos imaginan como la morada del Creador, un lugar donde se vive y se manifiesta la voluntad de Dios.
La experiencia de Conway lo marcará para siempre, y para nosotros, es un acceso a una intención de vida que debería dejar honda huella en nuestros corazones. Pues, la presencia de seres como el padre Perrault, transformado en el longevo Gran Lama, o la de Chang, el anfitrión de los visitantes, contiene una honda sabiduría que penetra hasta encontrarse con ese ser sagrado que todos llevamos dentro.
No tenemos que seguir siendo como “un niño que silba en la oscuridad”. Podemos convertirnos en poderosas fuentes de luz que un día iluminen muchos caminos.
Con “Horizontes Perdidos”, Frank Capra ha hecho otro de esos filmes que perdurarán para siempre.
Sinopsis: Warren Schmidt (Jack Nicholson) se acaba de jubilar y se siente completamente desorientado. Además, no puede soportar la idea de que su única hija (Hope Davis) se case con un necio. Por si esto fuera poco, su mujer muere repentinamente. Tratando de darle algún sentido a su vida, decide emprender un viaje en busca de sus raíces. Después de cruzar el estado de Nebraska en caravana, llega a Denver, la ciudad donde vive su hija. Tras conocer a la familia del novio, tendrá todavía más razones para intentar que rompa su compromiso. Mientras tanto, mantiene una relación epistolar con un huérfano de seis años que vive en Tanzania y al que acaba de apadrinar.
Warren Schmidt (Jack Nicholson) se encuentra en varias encrucijadas al mismo tiempo. Se acaba de jubilar, su única hija está a punto de casarse y su esposa ha muerto repentinamente.
Sin trabajo, sin esposa y sin familia, intenta desesperadamente dar algún significado a su vida.
Entonces decide emprender un viaje, cruzando el estado de Nebraska hasta llegar a Denver. A lo largo de su viaje comparte sus impresiones con un inesperado nuevo amigo, un niño huérfano de seis años de Tanzania.
Para Warren Schmidt su vida comienza a dejar de tener sentido desde el día siguiente a su retiro, por lo que entra en una crisis existencial que lo hace cuestionarse sobre cuál ha sido su aportación al mundo en general.
En una sociedad como la actual, en la que las personas que llegan a las seis décadas son consideradas prácticamente como improductivas, y en la que es sumamente difícil encontrar trabajo, se enfrentan entonces a un problema aun mayor: qué hacer con su vida.
“About Schmidt” es un retrato de un hombre común y corriente que se acerca al final del camino aún con una gran cantidad de preguntas para las que no encuentra una respuesta satisfactoria, de lo que es envejecer y sentirse perdido en una abrumadora soledad de emociones, en las que las preguntas que frecuentemente se vienen a la cabeza son aquellas relacionadas con el legado que se deja para la posteridad, el saber si nuestra existencia ha servido para algo o para alguien.
Quien lleva todo el peso de la película es Jack Nicholson, quien realiza una soberbia actuación que bien pudiera valerle un Oscar. Muestra una energía que quizá nunca se le había visto, expresando la ternura y la compasión, al mismo tiempo que el respeto por su personaje.
Solamente basta la conmovedora escena final de la película para darse cuenta de lo que es capaz de hacer. En verdad su actuación es extraordinaria.
“About Schmidt” provocan la reflexión, convirtiéndose en un retrato de lo difícil que es envejecer con dignidad, sabiduría, sabiendo que nunca es tarde para dejar algo a la posteridad.
Retrato de la vida de Uxbal: padre abnegado e hijo desamparado. Intermediario de la sombra. Próximo a los desaparecidos. Atraído por los fantasmas. Sensible a los espíritus. Superviviente en el corazón de una Barcelona invisible. Sintiendo que la muerte le ronda, intenta encontrar la paz, proteger a sus hijos, salvarse a sí mismo. La historia de Uxbal es sencilla y compleja, al igual que nuestras vidas de hoy.
Biutiful, es la nueva película de Gonzalez Iñarritu, la primera que escribe, dirige y produce sin la impagable colaboración en la escritura del prestigioso guionista Guillermo Arriaga, sus egos se enfrentaron tras Babel, y sus diferencias se hicieron irreconciliables, por suerte antes nos dejaron un puñado de grandes películas, supongo que es lo que pasa cuando coexisten en el mismo plano un gran director con alma de guionista y un excelente guionista con alma de director.
Iñárritu se separa un poco de las historias cruzadas y corales, para centrarse en la vida de Uxbal, en cuyo pellejo de mete Javier Barden como si actor y personaje se fundieran en la misma persona. Quien es Uxbal? dificil responder... complejo personaje, ambivalente, contradictorio , padre abnegado y cariñoso, esposo impasible de una mujer inestable y bipolar, hermano incomprendido y engañado , hijo sin padres, buscavidas, ex-yonki, delincuente, samaritano, intermediario de la inmigración ilegal, y para completar tan poliédrico cuadro un lucrativo vidente con poderes extrasensoriales. Un felino herido de muerte que sobrevive en una jungla de asfalto, donde la decadencia, la corrupción y la miseria están presentes una sucia Barcelona suburbial, algo así como el espejo cóncavo y grotesco de la sosa y complaciente Vicky Cristina Barcelona.
Y es en este ambiente infrahumano, sórdido y putrefacto donde este Dante se sumerge en los infiernos de la ciudad condal, para mostrarnos con una infinita "fealdad" (irónico titulo) todo lo que rodea a Uxbal, antihéroe que ve como su malvivir cambia cuando se convierte en un muerto en vida que espera su final, y es ahí donde encuentra sentido a su miserable existir e intenta una desesperada redención final.
Entiendo que lo que me cuentan es excesivamente desagradable y sórdido (lugares sucios e inmundos, personas desaseadas y enfermizas, metáfora de lo corrupto y decrepito de esta sociedad inhumana),que refleja una realidad parcial de la vida, pero a la vez terriblemente real y creíble; y entre el drama y la muerte, en contadísimas ocasiones se nos abre una pequeña ventana a la esperanza.
Sin desvelar nada, el final es duro, pero a la vez esperanzador, simple...emociónate, y lo cuenta sin caer en el mayor pecado de este cineasta, su ambición por trascender y cierto gusto por la grandilocuencia, pero aquí es sutil, llano, casi anecdótico, haciendo natural y leve lo inevitable a enfatizar este ambiente contaminado y desolador, contribuye las música que compone maravillosamente Gustavo Santaolalla, desgarrando el alma en esos acorde de guitarra estremeciendo ,creando una notas tan frías, sórdidas y desapacible como es la cruda historia que se nos cuenta. Una BSO terriblemente bella.
En fin, una historia en carne viva, dura, asfixiante, a la vez necesaria y sin fisuras, que debería verse con el estomago cerrado y el corazón abierto para ser desgarrado por el agudo bisturí de ese cronista de la miseria humana que es Alejandro González Iñárritu.
Sinopsis: Brandon (Michael Fassbender) es un apuesto treintañero neoyorquino con serios problemas para controlar y disfrutar de su agitada vida sexual. Obesionado con el sexo, Brandon se pasa el día viendo páginas pornográficas, contratando prostitutas y manteniendo relaciones esporádicas con solteras de Manhattan. Un día aparece su hermana menor Sissy (Carey Mulligan) en casa sin avisar con la intención de quedarse unos días en su apartamento.
Steve McQueen dejó su nombre con tinta imborrable en la historia de los grandes debuts de la historia del cine son su notable "Hunger" y con "Shame" no hace nada más que confirmar lo que ya sabíamos: que por sus venas no hay sangre, sino celuloide. Tras contarnos la historia de Bobby Sands y uno de los dramas carcelarios más fascinantes que se han rodado, ahora lo que hace es hablarnos de Brandon, un adicto al sexo que vive la vida que le da la gana hasta que un factor externo -la aparición de su hermana, Sissy- hace que las cosas comiencen a cambiar.
La "vergüenza" a la que alude su título original no deja de ser el punto de partida porque lo que nos cuenta McQueen es un viaje de ida -y no vuelta- hacia los infiernos. Michael Fassbender interpreta al protagonista con tanta convicción como lo hiciera en "Hunger" y consige arrastrarnos. Primero le envidiamos por ser un playboy que se liga a cualquiera que le venga en gana y poco a poco vamos frustrándonos a medida que el círculo se estrecha, llegando a costar respirar. Su interpretación es superlativa (merecidísimo premio en Venecia) pero no es el único: lo que hace Carey Mulligan es impresionante. Se desvive para dar vida a su personaje, gesticula, se mueve y habla como si estuviese poseída por el alma de éste, no interpreta; vive. Hay un momento concreto en el que canta una canción ("New York, New York"), la cámara se queda en un plano fijo durante casi toda la actuación y es imposible no enamorarse de ese bello rostro y esa voz, imperfecta pero extrañamente melancólica. Tampoco le faltan escenas dramáticas (como en "Hunger", aquí hay una conversación clave que hace evolucionar todo lo demás) pero es que en general "Shame" es una película superlativa que se encuentra, como pasaba con "Hunger", entre lo mejor que se ha hecho en su año (vamos, en 2011).
No quiero olvidarme de mencionar la soberbia dirección de Steve McQueen, que se luce en todos y cada uno de los segundos del filme. Emplea todo tipo de técnicas para transmitirnos lo que siente su personaje y abundan los planos secuencia, los juegos de montaje en paralelo, la elección de la música en ciertos momentos para complementar a la imagen; un soberbio trabajo de fotografía completa el "pack" que se llama "Shame" y cuya única "vergüenza" sería que no fuese disfrutada completamente por tener algún momento subido de tono que pueda impedir, a según quién, que detrás de cada imagen hay un mensaje, una idea, un objetivo. Junto a "Tree of Life" y a fecha de hoy, es la mejor película del año. Imposible de obviar.
Sinopsis: Con sólo cinco años, el pequeño Natan siente que este viaje con su papá Jorge no es un viaje más, sino el capítulo previo a abandonar la tierra mexicana –paterna– rumbo a la de los orígenes de su mamá –italiana–. Sin embargo, la ruptura familiar del pasado, lejos de convertirse en un nudo traumático, abre una nueva perspectiva para padre e hijo en su trayecto hacia el arrecife de coral de Banco Chinchorro, donde el vínculo entre ellos crece al ritmo del contacto con la naturaleza. Bucear en Alamar, junto a los personajes, nos permite expandir todo un mundo de experiencias que se transmiten o se dejan incorporar; como si esta sorprendente –extática, lírica, oceánica– película de González Rubio siempre tuviera nuevos secretos escondidos para revelarnos, y para hallarlos debiese nadar entre el documental y la ficción.
Son pocas las películas que parecen llegarnos como un recuerdo propio; una especie de imagen de nuestra vida interpretada por diferentes personajes. Son pocas porque un film así, no pretende llenar una pantalla con efectos y explosiones o decálogos meta narrativos; un film así tiene una intención mas honesta y clara: emocionar a su espectador y hacerlo parte de su historia.
En “Alamar” (2009) largometraje que compartió con “Agua Fria de Mar “de Paz Fabrega el premio Tiger Award del festival internacional de Rotterdam, somos parte de un viaje; específicamente el ultimo viaje que harán Natan, un niño de 5 años y su padre Jorge, antes de que el pequeño regrese con su madre a Italia. Los dos irán junto a su abuelo, un pescador artesanal mexicano, a reafirmar los lazos que los unen y que pronto serán puestos a prueba por la distancia.
La película transgrede los limites de la ficción y el documental, introduciendo un conflicto inexistente en personajes reales que antes de actuar recrean su propia historia. Su director Pedro González-Rubio, intenta dejar claro de que nos encontramos ante una pieza documental: cámara en mano, documentos propios de los personajes (nos introduce a la historia con fotos y videos del padre y la madre cuando estaban juntos), ausencia de música extradiegética y por momentos los mismos interpretes tienen conciencia de la grabación y hablan hacia la pantalla. Lejos de sacarnos de la narración, este guiño nos reafirma la autenticidad de la sucesión de situaciones que presenciamos.
Alamar es de un tipo de cine que puede emocionarte profundamente al igual que aburrirte. No es del acostumbrado por el espectador, por falta de emociones superficiales y sensaciones sobresaturadas. Alamar es por eso mas cercano a una película-recuerdo, una película-memoria. Personalmente cuando la terminé acabe confundiendo a mi abuelo con el abuelo de Natan; sintiéndome felizmente interpretado, de alguna forma había vuelto a vivir un par de horas en la infancia.
Drama romántico / SINOPSIS: Gabor es un lanzador de cuchillos que salva la vida a Adèle al convencerla de que no se lance al Sena desde uno de sus puentes. Adèle siempre ha tenido mala suerte con todo el mundo, Gabor es un poco mentiroso pero en el fondo tiene buen corazón. Los dos deciden unir sus vidas y si por alguna razón tienen que estar separados, saben que pueden hablarse en la distancia. Pero Adèle, tiene un problema, es una persona inestable y se cansa pronto.
Leconte nos muestra cómo una existencia llena de vacío, de hipocresía, logra el sentido que nunca tuvo en el momento en que se decidía a romper ese fino hilo que comunica entre la Vida y la Muerte. Sobre cómo una particular proposición, "ese algo de ese alguien" cambia radicalmente el guión de nuestra historia.
"La chica del puente" no es una película de amor convencional. Ese amor que prolifera durante todo el film entre el genial Auteuil y la enigmática e inocente Vanessa Paradis es difícil de explicar. ¿Alguien dijo que los sentimientos tienen una fórmula científica para comprenderlos? El tema de la película es la suerte, el azar, toda cosa o persona que hallamos un buen día fortuitamente. Ambos protagonistas por separado tienen en su rostro tatuada la mala suerte; pero cuando se unen toda señal desaparece. Por otra parte, tanto la fotografía en blanco y negro como la música principal, "Who will take my dreams away?" de la fabulosa Marianne Faithful, enriquecen el film armonizando con el argumento. Además, todo esto nos hace situar la película en una época anterior a la que data.
No se trata del salvador y la suicida salvada...Sino de dos salvadores que lo hacen del uno al otro y; además, sin saberlo, se salvan ellos mismos.
Y la canción principal de la película, una letanía tristísima desgranada por la voz prosa de Marianne Faithful. Un lujo.