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jueves, 9 de abril de 2009

El castillo ambulante (2004)



Nominada al Oscar a la mejor película de animación / Animación. Fantástico. Aventuras. Romance / SINOPSIS: La joven Sofía ya tiene 18 años, pero sigue trabajando incansablemente día tras día haciendo sombreros. Tras el éxito mundial de "El viaje de Chihiro", Miyazaki vuelve al panorama internacional con otra historia fantástica de animación de los estudios Ghibli.

Iba con dudas porque sabía que esta película estaba dentro de la corriente de El viaje de Chihiro, es decir, el Miyazaki más extravagante, mientras que yo prefiero al costumbrista de Mi vecino Totoro.Y una vez vista tengo que decir que me ha encantado y ya entra a formar parte de mis películas favoritas de este genial director.Realmente la cinta tiene muchos fallos, pero en esta película hay tanta magia y momentos maravillosos que todo eso supera a los defectos. Al salir del cine casi que veía todo de otra manera, como si hubiera magia también en la ciudad...






Lo mejor:
- La animación, los fondos (espectaculares), los personajes principales se hacen querer, secuencias bellísimas, la historia de amor (aunque le falta algo de desarrollo), la banda sonora...

Lo peor:
- Tiene algún pequeño fallo de ritmo hacia la mitad y hay muchas cosas que quedan sin explicar. Quizá mucha gente lo encuentre innecesario, pero me habría gustado saber más acerca de la guerra, de la bruja del Páramo, de la tal Suliman... Y hay puntos que piden a gritos una explicación, como el cambio de actitud de uno de los personajes principales hacia la mitad de la película
- Estéticamente sigue el estilo Miyazaki de mostrarnos en una misma película lo más bello y lo más horrible. Hay momentos realmente horrendos, pero ahí radica la originalidad de este director.

En resumidas cuentas, es una película que desconcierta y maravilla a partes iguales, como los propios sueños.

4 estrellas

domingo, 5 de abril de 2009

El castillo en el cielo (1986)



Animación. Fantástico / SINOPSIS: Una aeronave se desliza sobre un mar de nubes, en una noche de luna llena. Muska, un agente secreto del gobierno, acompaña a una chica llamada Sheeta a la fortaleza de Tedis. Repentinamente la nave es atacada por los piratas que, al igual que el gobierno, buscan el secreto de la piedra mágica de levitación que Sheeta lleva alrededor del cuello. La piedra es la llave que abrirá las puertas de La Fortaleza celeste, una isla flotante en medio del cielo creada por una misteriosa raza que hace mucho tiempo desapareció del planeta. Pazu, un joven muchacho, se hace amigo de Sheeta, le ayuda a escapar de sus seguidores y juntos se disponen a resolver el misterio de la Fortaleza Celeste. Cuando Sheeta y Pazu inician su viaje hacia la Fortaleza Celeste, ponen en marcha una cadena de acontecimientos irreversibles. En este misteriosos lugar encontrarán un tesoro mucho más grande que el poder de gobernar el mundo.





La prolífica imaginación de Hayao Miyazaki y su fructífera asociación con Studio Ghibli ha dado lugar a lo largo de varias décadas a un número nada despreciable de largometrajes de animación que se pueden contar entre las grandes joyas de este género. En medio de la titánica competición de colosos (Disney, Disney-Pixar, Dreamworks, Twentieth century Fox, Studio Ghibli...), la animación japonesa lleva largo tiempo confirmándose como una de las más imaginativas y creativas de toda la historia, sin desmerecer los méritos de las otras grandes compañías, pero marcando un punto y aparte con respecto a las demás.Miyazaki deja inconfundiblemente su sello personal en cada una de sus producciones, insuflándoles abundantes elementos comunes y recurrentes y creando historias a cuál más bella y única pese a que en todas veremos muchos detalles reiterativos.En "El castillo en el cielo", Miyazaki se centra en uno de sus temas más abordados: la guerra por el poder, ese poder que es letal porque corrompe y destruye la paz y la armonía.Un gran misterio y una fascinante leyenda se ocultan tras una legendaria isla-castillo flotante que algunos afirman haber visto. Pazu, un chico optimista e intrépido, ha escuchado esa leyenda desde su más tierna infancia; y Shita, una chica que posee una rara piedra luminosa, está siendo perseguida y acosada a causa ellas (la leyenda y la piedra).Con ese estilo tan característico de Studio Ghibli que recurre invariablemente a la animación tradicional, regalándonos imágenes repletas hasta el delirio de detalles que representan la naturaleza en todo su esplendor, combinada con una recreación de ciudades fantásticas de extraña y volátil arquitectura, de barrios industriales y humildes, de lugares de ensueño que parecen diseñados por la mano de un dios especialmente artista... Naturaleza y artificio humano perfectamente combinados, y aderezados por una trama intrigante que nos va desvelando el misterio, por una acción desbordante, un sentido del humor simpático que nos hace sonreír, ternura, valores imperecederos, la lucha del bien y del mal, personajes que van desde un extremo al otro pasando por los que se sitúan en el centro... Decididamente es menos compleja y los personajes están tratados con más simpleza que en otras películas del genio japonés, pero ello no eclipsa el deslumbrante espectáculo que se nos ofrece y que a los amantes de la buena animación nos hace disfrutar de principio a fin. Otra pequeña pega tal vez sea su duración; dos horas me parecen un poco excesivas para una película de estas características. Pero, aún así, y pese a que no alcanza las cotas de calidad de otros productos de Miyazaki (sí las alcanza en lo técnico, aunque en mi opinión no en lo argumental), no se debe dejar de ver una película que sin duda conseguirá que empleemos bien el tiempo que le dediquemos.Enhorabuena, Miyazaki. Gracias por tantos años dedicándote a deleitarnos, asombrarnos, maravillarnos y hacernos soñar.

4 estrellas

martes, 31 de marzo de 2009

El viaje de Chihiro (2001)



Cuando uno se halla ante una de esas películas excepcionales que sólo se dan en contadas oca-siones, como un obsequio supremo caído del cielo –y ésta es, indudablemente, una de ellas–, se en-cuentra con que las palabras se le quedan cortas, o se han usado tan indiscriminadamente con anterioridad, que se ha devaluado su pleno significado y ahora resultan inservibles para trasladar al lenguaje escrito la extraordinaria impresión que me ha causado este prodigioso film.

El veterano maestro japonés Hayao Miyazaki, que tiene a sus espaldas trabajos tan ilustres como "La princesa Mononoke", "Porco Rosso", "Nausicaä" o "Mi vecino Totoro", se ha superado a sí mismo llevando hasta límites inimaginables su visión inquieta, su gran pericia en el oficio y su inagotable capacidad inventiva. Ha puesto todo su corazón en ello y nos lo ha robado a nosotros, sin derecho –ni solicitud por nuestra parte– de devolución.






Se hace imposible –así, tal cual, letra por letra, y con toda la rotundidad que ofrece el término– encontrar un solo defecto, un solo elemento prescindible o simplemente mediocre, en esta colosal obra de facturación y calibre irreprochables. "El viaje de Chihiro" es una maravilla genuina, divertida y chispeante, donde nada falta y nada sobra, que te obliga a permanecer con la boca abierta y los ojos como lunas durante sus 122 minutos de duración, tal es su apabullante poder sorpresivo y su fecunda originalidad.

Se hace igualmente imposible no caer rendido de soberana admiración ante el en todo momento iluminadísimo desempeño que han llevado a cabo Miyazaki y su equipo, producto no sólo de su maestría en los pormenores artísticos y técnicos de la animación, sino de su ingenio, talante y talento creativos en la fabulación de esta arrolladora historia y en el diseño de los magníficos personajes que la pueblan.

No debo ni quiero hablarles con demasiado detalle sobre este enérgico derroche de imaginación y humanidad antes de que hayan podido verlo por sí mis-mos: han de disfrutarla y, sobre todo, descubrirla con sus propios sentidos, sin más. Porque "El viaje de Chihiro" no es simplemente una buena película; ni siquiera es la mejor película de la prolífica carrera de Miyazaki; tampoco esta-mos delante de la mejor cinta animada de los últimos años. No. Sus proporciones la convierten en la mejor película –animada o real– que recuerdo haber visto en mucho, mucho, muchísimo tiempo. Irrepetible. Pluscuamperfecta. GRACIAS HAYAO MIYAZAKI.

Obra maestra