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viernes, 5 de abril de 2013



















Una comedia romántica... con zombies. La vida de Shaun (Simon Pegg) es un callejón sin salida. Se pasa la vida en la taberna local, "The Winchester", con su íntimo amigo Ed (Nick Frost), discute con su madre y descuida a su novia, Liz (Kate Ashfield). Cuando Liz le deja plantado, Shaun decide, finalmente, poner su vida en orden: tiene que reconquistar el corazón de su novia, mejorar las relaciones con su madre y enfrentarse a las responsabilidades de un adulto. Pero, por desgracia, los muertos están volviendo a la vida, y tratan de devorar a los vivos. Así que Shaun tendrá que enfrentarse a un problema más. Armado con un palo de cricket y una pala, emprende una guerra sin cuartel contra una horda de zombies para rescatar a su madre, a su novia e incluso, aunque a regañadientes, a su padrastro, al de su novia... llevándolos a todos al lugar más seguro y protegido que conoce: "The Winchester".














* Una de las pocas con zombies que realmente me encanta. La carátula de una de sus ediciones reza: “Una comedia romántica, con zombies”. Lo de “romántica” quizá está un poco de más, será una forma de publicitar una película de género de forma distinta, intentándola alejar de la mayoría de las comedias gore. Pero no lo necesita; tiene carácter propio. También en algún lugar se la compara con “Braindead”, pero no se acerca a la voluptuosa carnicería del clásico de Jackson, y su humor me atrae más que el de esta última.

* “Shaun of the Dead” es una comedia inglesa a la inglesa, de “terror”, con zombies, algo de gore, y muy alejada de sus congéneres. Su director y su reparto son los de la magnífica serie británica “Spaced”, que al español se traduciría como “dispersos”, y por supuesto ambas producciones tienen mucho en común, salvo la casquería. Quienes hayáis visto esta película disfrutareis de dicha serie, y viceversa. En “Shaun of the Dead” se recurre al humor absurdo y aparatoso, muy inglés, propiciado por los métodos poco ortodoxos y la forma insensata en que los protagonistas hacen frente a la amenaza, por la poca importancia que a veces parecen dar al hecho de que la humanidad se desmorone, y por permitir que sus circunstancias personales se inmiscuyan en su lucha por la supervivencia. Todo el inicio me parece genial, con el protagonista tan enfrascado en su rutina y sus preocupaciones, que no se da cuenta de que el mundo se está viniendo abajo por momentos: es el fin del mundo, pero parece que todos tengan cosas mas importantes de las que preocuparse, de forma que el ser devorado por unos zombies para a un segundo plano, e incluso nos olvidamos de que están al acecho. Es otro acierto de la película, el tratar a los personajes con prioridad sobre la situación.

 * El film de Wright es cosa aparte. Integra los toques de terror y gore en su peculiar estilo de humor, y consigue una película que, aparte de desternillante, tiene mucha personalidad, de la que van sobrados también sus personajes, que dan el salto de una cotidianeidad plasmada con soltura, a un inminente y fiero Apocalipsis para hacernos pasar un muy, muy buen rato.

jueves, 4 de abril de 2013

Like You Know It All (2009)


















Sinopsis: Gu Gyeong-nam es invitado como jurado en un festival de cine, pero al encontrarse con el programador Gong Hyeon-hui y otras personas del sector cinematográfico, pierde el tiempo y se distrae disfrutando de las bebidas alcohólicas. Mientras asiste a las funciones de los espectáculos, se encuentra con Bu Sang-yong, un viejo amigo, y se dirigen hacia su casa. Allí hace aparición Yu-shin, la mujer de Sang-yong...













Hong Sang-soo vuelve a la comedia, un género con el cual en este film se lo muestra muy cómodo y con todas las técnicas a flor de piel. Aunque obviamente como es de esperar en la rica filmografía del director sur coreano siempre el drama estará presente de una u otra manera.

Film de solo 100.000 dólares de presupuesto, lo que sigue afirmando que con poco dinero se puede hacer grandes cosas (medida tomada ya por varios compatriotas como Kim Ki-duc, entre otros) nos cuenta la historia de un cineasta, el cual tiene que presentarse como jurado en un festival.

Pareciese ser que este relato no escondiese nada, pero el habitué del cine de este director o el que lo descubre por primera vez, conoce y sabe apreciar que el alma de los films de este realizador no tiene como objeto contar algo excéntrico o especial, sino que su esencia se halla en el trasfondo existente en las relaciones humanas. La cotidianidad pierde su valor de algo simple e inmóvil para sacar a flote las aventuras inagotables surgidas de la interrelación entre personas y específicamente las que tienen origen en el protagonista.

Y lo más bello de esto, es que el lenguaje es universal, la comedia no tiene nacionalidad. Exhibir las disparatadas situaciones que se dan en una reunión entre viejos compañeros y alumnos, -y que como es habitual en el cine coreano figura como el alma de la fiesta, el “soju” (bebida alcohólica coreana)- es algo ya que nos hace apreciar lo cotidiano. El reencuentro amoroso también desfila en este relato, mostrando dejos de lo que se podría clasificar como comedia con elementos más románticos que dramáticos.

Su composición final envuelve todo esto, sin dejar nada al costado, cada momento desempeña su papel. Puro dinamismo disperso dentro de un mismo margen.

Comedia humana, acogedora y a su vez disparatada nos propone un espectáculo continuo que surge de la necesidad del ser humano de relacionarse con los demás para sentirse cada vez más vivo.

The Day He Arrives (2011)




















Comedia. Drama. Romance. Sungjoon, director de cine, se dirige a Seúl para visitar a un viejo amigo que vive en el área de Buckhon. Como su viejo camarada no responde a sus llamadas, Sungjoon se dedica a deambular por la ciudad, lo que le permite reencontrarse con su ex-novia y un actor que abandonó la interpretación para dedicarse a sus negocios en Vietnam, así como intercambiar opiniones con algunos aspirantes a estrellas del séptimo arte, la propietaria de un local con cierto parecido a su antigua pareja y una encantadora profesora de cine. Siempre, en el contexto del bar Novel y, como no, con mucho vino de arroz en la mesa.















La verdad es que no hay duda de que es interesante la propuesta. La fotografía y el montaje me han parecido sublimes, y las interpretaciones muy buenas (con dos mujeres bellísimas).

Me quedo con este monólogo en el ecuador de la película, creo que ofrece la clave interpretativa: "No hay razón. Los hechos azarosos de nuestras vidas ocurren sin razón, seleccionamos algunos y armamos un esquema de pensamiento uniendo todos esos puntos que llamamos "razones". Por ejemplo, digamos que tiro este copa por accidente. ¿Por qué tenía yo el brazo justamente aquí?, ¿por qué lo moví para este lado? Hay incontables coincidencias operando detrás de esta acción, pero nosotros sólo pensamos en el resultado. Hacemos una razón de mi torpeza. Yo sería la razón, pero en realidad no es así".

Exactamente esta es la labor del director de cine, o de cualquier artista que se precie: la construcción de un discurso que genera sus propias dinámicas y lógicas, es decir, su propia realidad De hecho esto es lo que sufre el protagonista en un ejercicio de metacine que, además, se pone aún más de manifiesto en el final de las fotografías, donde el protagonista sufre la disciplina que impone a sus propios actores en sus películas, poniendo de manifiesto lo artificial del discurso cinematográfico. Pero precisamente ahí está el milagro del cine, en su capacidad para producir realidad mediante la imagen y el discurso -aunque la sucesión de una serie de imágenes ya es de por sí discurso-, que puede ser enfocado de acuerdo con los caprichos del director. Es una película que abraza con fuerza el giro lingüístico y explota sus posibilidades, que muestra como la vida no responde a una realidad, sino a realidades, tanto potenciales como fácticas, individuales como colectivas...

martes, 2 de abril de 2013

Watchmen (2009)



Estados Unidos, años 80. La Guerra Fría está en su apogeo, y los superhéroes, que antes habían sido admirados, ahora son perseguidos por la ley. Un día aparece muerto uno de ellos, "El Comediante", que trabajaba para la CIA. Su amigo Rorschach, el único héroe enmascarado en activo, emprenderá la investigación de su muerte, tras la que se oculta algo muy importante. Esperadísima adaptación del cómic de Alan Moore y Dave Gibbons (1986).












Antes de todo, hay que tener en cuenta que adaptar un comic al cine es complicado. En este caso en concreto, dada la magnitud de la obra de Moore y Gibbons, seria una insensatez (y una imposibilidad) volcar el 100% del contenido a un guión cinematográfico, ya que son medios distintos y lo que funciona a las mil maravillas en uno puede convertirse en un sonoro fracaso en el otro.

Partiendo de esta base, esta adaptación no puede alcanzar el mismo nivel de complejidad y profundidad que el original, algunas partes deben ser modificadas y otras eliminadas para que el total funcione, la cuestión es por donde "cortar". No obstante, la esencia del comic si que se mantiene, y eso no es poco tratandose de "Watchmen". El determinismo de Dr.Manhattan, el utilitarismo absoluto de Ozymandias, el maniqueísmo expreso de Rorschach, el cinismo del Comediante, el fetichismo del Búho Nocturno... todo está presente. 

He leído la obra de Moore y Gibbons varias veces y voy a detallar aspectos que me han llamado la atención, sin desvelar secretos de la trama. Entre los puntos positivos, yo destacaría:

-NO es una película de acción. Me explico: viendo el trailer, podría dar la impresión de que se trataba de una película palomitera más, sin aportar nada más. Nada más lejos de eso, la filosofía y el ambiente del relato se mantienen (simplificado, eso sí) y eso gustará a los puristas del cómic y sorprenderá a los no versados en el tema.

-La estética de la película es genial, pues para bien, hay multitud de escenas que son las del cómic en movimiento, con multitud de guiños que los aficionados de la novela gráfica agradecerán.

-Rorschach y el Comediante. Su caracterización para la película es prácticamente calcada y junto con el Dr.Manhattan, los que más impactan del elenco principal.

-El Búho Nocturno II está bien en líneas generales, aunque pierda parte de su patetismo original. Así mismo, Espectro de Seda y Ozimandias quedan en una versión más light, la primera por que pierde parte de su carga dramática y el segundo parece más autoparódico que otra cosa.

-Los créditos iniciales, aportación nueva de Zack Snyder, que a ritmo de "The times they are a changing" de Bob Dylan son sublimes. La música, basada en conocidas canciones de los '60 y '70 y la creación de Philip Glass para "Koyaanisqatsi", cumple y en algunas ocasiones es perfecta.

-Hay multitud de guiños cinematográficos, entre ellos los más claros son "Apocalypse Now" y "Teléfono Rojo: volamos hacia Moscú". Además, la aparición de Nixon y Kissinger en el Norad resulta esencial para lograr la sensación de estar al borde del holocausto nuclear.

-La violencia explícita en general, especialmente de Rorschach y el Comediante, pese a que su componente ultraderechista haya sido reducido, esencial para comprender la naturaleza de estos peculiares personajes y la ucronía de la Historia en la que se encuentran.

Entre los aspectos negativos, yo destacaría:

-Las peleas espectaculares y exageradas. Los "superhéroes" se supone que en esta obra son personajes patéticos, paranoicos, viejos y fuera de forma. En este sentido, que Espectro de Seda y Búho Nocturno den semejantes palizas a sus contrincantes chirría bastante. A pesar de todo, estos momentos no rompen con el ritmo narrativo, otro de los aspectos que me temía de Zack Snyder.

-Los cambios en el final. Temía que fueran a quedar bastante peor, pero tengo que decir que el nuevo final no se diferencia demasiado y ha quedado más simple y accesible al público en general, desprendiéndose de parte de la crudeza y las dudas morales del cómic.

-Las prisas por terminar, la segunda mitad del largometraje es narrada con precipitación, sin conseguir la fuerza de la cuenta atrás del cómic y dejándose varias tramas y personajes por el camino. No obstante, la edición extendida del DVD contendrá 45 minutos más de metraje, donde confío que se narrarán con más pausa los hechos.

 Por tanto, en general, no sólo no me ha decepcionado, si no que creo que es la mejor adaptación "made in Hollywood" que se podía haber hecho, obviamente inferior a la maravilla que es el cómic, que recomiendo encarecidamente.


- El Comediante, en la “realidad”, muere sin defenderse, lo que pone de relieve el hundimiento moral del personaje al descubrir el plan de Adrian, y en la película nos hacen tragarnos diez minutos de kung-fu a cámara super lenta. ¡Maldita sea, se han cargado el espíritu de la novela gráfica!

- El doblaje del Dr. Manhattan es horrible; ¡es un científico radiactivo con poderes semidivinos, no un estilista gay a punto de romper a llorar!

- No se explica bien el concepto de Presente Absoluto en el que vive el Dr. Manhattan, para quien todo ocurre constantemente, sin importar si es pasado, presente o futuro.

- Se ha perdido el mejor dialogo entre el Comediante y el Doctor Manhattan: “Todo es una broma” “¿Una broma? ¿Los hombres, niños y mujeres muertos te parecen una broma?” “Eh, yo no dije que fuese buena”. -

-Sobran veinte minutos de cámara súper lenta.

- Sobra violencia en muchas escenas.

- No explican por qué encierran a Polilla en el manicomio.

- No explican nada de Justicia Enmascarada, aunque al menos han tenido la decencia de ponerle acento ruso.

- El pasado de Adrian no está explorado, y así es imposible entender hasta donde llega su megalomanía. Y lo peor de todo: ¡el plan de Adrian es distinto en la película!¡¡Es… mejor!!¡¡Todo tiene más sentido contado de esa forma, incluso el hecho de que el Dr. Manhattan tenga que exiliarse de la tierra!!.

Fiebre del sábado noche (1977)












En Nueva York, después de trabajar toda la semana en una tienda de pinturas de Brooklyn, Tony Manero (John Travolta) se prepara esmeradamente para disfrutar de la noche del sábado: se empapa en colonia Brut, se pone una camisa de flores ajustada, pantalones de tela de gabardina y zapatos de plataforma. En la discoteca de moda, Tony deslumbrará a todos con lo que mejor sabe hacer: bailar.












Todos en algún momento de nuestra vida hemos andado por la calle como Tony. Hemos pensado en nuestro futuro, cómo evolucionar, cómo crecer, cómo "nos vamos a comer el mundo". El problema de Tony, es que para conseguir lo que anhela tendrá que aprender una durísima lección.

Esta película muestra las ganas de vivir, las ganas de sacar lo bueno que llevamos dentro, de ser respetuosos y valorar las cosas que nos hacen especiales. Esta película viene a decirnos que todos tenemos algo bueno que nos hace diferentes.

Yo personalmente recomiendo esta película porque es un grito de alegria y de optimismo, aunque más tarde, la cruda realidad y el drama hacen escena en nuestro film. Además considero que es una pelícua donde los personajes estan muy definidos y sin capacidad de evolucionar, el drama del protagonista será romper esta ley que se cumple en la cinta, para llegar a ser "alguien en la vida".

Emocionante hasta el final, Tony nos demuestra que el ser humano es capaz de lo mejor y de lo peor. El drama interno de la película es interesante y clave en el desenlace.

American Psycho (2000)










En un mundo moralmente plano en el que la ropa tiene más sentido que la piel, Patrick Bateman es un espécimen soberbiamente elaborado que cumple todos los requisitos de Master del Universo, desde el diseño de su vestuario hasta el de sus productos químicos. Es prácticamente perfecto, como casi todos en su mundo e intenta desesperadamente encajar en él. Cuando más intenta ser como cualquier otro hombre adinerado de Wall Street, más anónimo se vuelve y menos control tiene sobre sus terribles instintos y su insaciable sed de sangre, que lo arrastra a una vorágine en la que los objetos valen más que el cuerpo y el alma de una persona.












En primer lugar destacar la brillantísima interpretación de Bale (uno de los mejores y más versátiles actores actuales) que hace de yuppie culto, egocéntrico, nihilista, narcisista y apático que poco a poco ve como siente deseos irrefrenables de matar.

Se suceden los crímenes uno tras otro, cada vez más frecuentes hasta que lo confiesa todo. Pues bien, la historia parece simple, su complejidad reside en que se puede interpretar de muchas formas, para resumir mostraremos dos:

- Bateman ha matado realmente a un número elevado de personas, la mayoría vagabundos y prostitutas y a Paul Allen (por lo que el detective entra en escena), aunque al final el abogado al que confiesa sus crímenes se hace el tonto... esto podría interpretarse como mostrando que en la sociedad egoista y deshumanizada en la que vive Bateman, se le proteje por pertenecer a esa alta sociedad y así quedar impune de los crímenes...

- La segunda (más lógica según transcurren los hechos finales) es que todas esas orgías de sexo y sangre de Bateman, no eran más que fantasías originadas por su locura, producidas en gran parte por su infelicidad que domina su aburrida y superficial vida. Esto explicaría como nadie se percata de sus "fechorías" aún siendo totalmente descuidado y chapucero (mata a la prostituta rubia en medio de la escalera de su edificio, lleva un enorme saco con un cadaver dentro que gotea sangre hasta la calle,.....) o también explica que por eso el abogado pasase de él al contarle lo "ocurrido", puede ser, puede ser que incluso se hubiese inventado al detective que "investiga" el caso.

Lo bueno que tiene es que nada de esto se aclara en la película, por lo que la interpretación es totalmente personal.

lunes, 10 de diciembre de 2012

Horizontes Perdidos (1937)



Sinopsis: Varios pasajeros, entre los que se encuentra un joven diplomático inglés, sobreviven a un accidente aéreo en el Himalaya. Cuando creen que la muerte es inevitable, son rescatados por los habitantes de Shangri-La, una idílica y utópica comunidad que vive oculta en el Tíbet. Mientras la II Guerra Mundial amenaza al mundo, ellos descubrirán un lugar donde la gente vive feliz y sin envejecer.
 













A veces, cuando carecemos de la voluntad para iniciar la búsqueda de aquello que tanto soñamos, el destino se las ingenia para llevarnos a rastras hacia el encuentro con nuestros ideales. Y esto sucede, cuando en el interior de nuestro ser, se manifiesta una fuerte ebullición que nos impulsa incesantemente contra toda atadura que pueda retenernos.

Lo que deseamos es más poderoso que lo que hacemos, lo que sentimos es más diciente que lo que expresamos con palabras, y lo que se realiza es lo que se manifiesta en lo profundo de nuestras entrañas. El universo es complaciente, se reacomoda siempre para ajustarse a nuestros pensamientos.

Robert Conway, es un hombre de mundo, aspira a ser ministro del interior de Inglaterra, ha escrito varios libros y parece tenerlo todo, al menos en lo que a lo terrenal se refiere. Pero, lo que escribe va en contravía con lo que vive, y ha llegado a sentir que “hay momentos en la vida de cada hombre en los que se vislumbra lo eterno”.

 Así, cuando en 1935 dirige la evacuación de unos compatriotas suyos de la ciudad de Baskul, China, que se encuentra en estado de guerra, el avión en el que él viaja con los últimos cuatro pasajeros, cambia de repente su dirección y el grupo termina en las heladas montañas del asombroso Tíbet. Rescatados, casi de inmediato, por unos extraños pero amistosos guías, ellos se sorprenden cuando son llevados a un lugar magnífico conocido como Shangri-La. Y allí comenzará la renovación y el reencuentro con la realidad que todos soñamos. Shangri-La posee la fuente de la eterna juventud, porque allí el tiempo se detiene, no por lo que se come ni por lo que se bebe, sino solamente porque se alcanza la armonía y se ausentan los conflictos.

 El nombre tuvo su origen en la novela “Horizontes Perdidos” que escribiera el inglés James Hilton en 1933, y luego trascendió para identificar algunos lugares, diferentes organizaciones espirituales y grupos artísticos de varias partes del mundo. Y el sitio descrito por Hilton, se inspira en Sambhala, la mítica ciudad del Tíbet que se considera escondida en las montañas del Himalaya, y la cual muchos imaginan como la morada del Creador, un lugar donde se vive y se manifiesta la voluntad de Dios.

La experiencia de Conway lo marcará para siempre, y para nosotros, es un acceso a una intención de vida que debería dejar honda huella en nuestros corazones. Pues, la presencia de seres como el padre Perrault, transformado en el longevo Gran Lama, o la de Chang, el anfitrión de los visitantes, contiene una honda sabiduría que penetra hasta encontrarse con ese ser sagrado que todos llevamos dentro.

No tenemos que seguir siendo como “un niño que silba en la oscuridad”. Podemos convertirnos en poderosas fuentes de luz que un día iluminen muchos caminos.

Con “Horizontes Perdidos”, Frank Capra ha hecho otro de esos filmes que perdurarán para siempre.